Capítulo 38: El despertar de Carter.
Las llamas rugían con furia, oscureciendo el cielo nocturno con un manto de humo espeso. Un par de empleados corrieron a sacar a Carter de la cabaña, mientras otro marcaba a pedir una ambulancia, y los demás salían a buscar la manera de extinguir el fuego.
Carter yacía en la cabaña golpeado en el suelo, condenado con sus demonios y su penitencia autoimpuesta. La viga cubierta de llamas que se había desprendido golpeó su cuerpo con tal fuerza que le había robado el aliento antes de catapultar