TROY
Me quedé de pie, en silencio, junto a los enormes ventanales que iban del suelo al techo en mi suite principal privada, agitando el líquido ámbar que quedaba en mi vaso de cristal mientras contemplaba los terrenos oscuros y extensos de mi propiedad. Una ola profunda y codiciosa de emoción recorrió mis venas al pensar en la increíble noticia que Barbara acababa de compartir conmigo sobre su padre biológico, Mario.
Esta revelación inesperada era la pieza que faltaba en un gran rompecabezas q