MARIO
Regresé al auto sin mirar atrás, con paso firme, pero mi mente ya estaba pensando en todo lo que acababa de suceder dentro de esa casa. El ambiente se sentía más denso que antes, no por inseguridad, sino porque las respuestas que había recibido no eran suficientes, y ya presentía que la verdad aún se ocultaba en algún lugar más profundo.
Al llegar al auto, abrí la puerta y me deslicé en el asiento trasero, exhalando lentamente mientras me recostaba y cerraba los ojos por un instante. —Vám