DARIUS
Lo confesé mientras mis labios rozaban los suyos, con nuestros cuerpos todavía demasiado sensibles.
—Darius... ¿Cómo...? ¿Cómo puede ser eso? —sentí que los latidos de su corazón se volvían erráticos.
Estaba asustado, y lo entendía. Aquello era demasiado imposible de asimilar de golpe.
—Por eso huí aquel día en el motel... Estar contigo de esa forma, hacer las cosas que hicimos, lo provocó y lo hizo salir antes de tiempo... Will... No voy a renunciar a ti...
Se lo dije, pero comenzó a en