DARIUS
William levantó la cabeza y rugió hacia el techo, con todo el cuerpo sacudiéndose entre aquellos espasmos deliciosos y liberadores, y mi propio cuerpo no pudo soportar tantas sensaciones al mismo tiempo.
Al sentir los temblores de su miembro contra el mío, también gemí, apretando los colmillos mientras derramaba semen como un maldito semental.
Moví el dedo dentro de él, sacándolo y volviéndolo a hundir, imaginando que era mi polla entrando en su cuerpo, y cerré los ojos porque juro que e