Verdades dolorosas (3era. Parte)
El mismo día
Miami
Lourdes
Tras abandonar el departamento de Gonzalo, conduje a la empresa, todavía con mi cabeza hecha un caos, más lo primero que hice cuando estuve en el piso de presidencia, fue aprovechar que era muy temprano para ingresar a la oficina de él, sentándome un instante en su silla teniendo mis ojos cristalizados, con un nudo en la garganta teniendo unas ganas de romper todo a mi paso, sin embargo, saque fuerzas para colocar encima de su escritorio el juego de llaves que me entr