—Ady… ¿Estás bien?— decía viniendo a mi lado mientras Katie estaba a lo lejos riéndose de mí intentando disimular sus carcajadas, sin mucho esfuerzo de su aparte la verdad. ¿No podía haberse perdido este embarazoso momento?
—Ahh… si si no fue nada la verdad— digo yo.
—¡Cayó como una piedra redonda y pesada!— escuchaba a Katie decir entre risas. Estoy tan roja de la vergüenza que debo aparecer un tomate redondo y maduro.
—Claro que no, fue algo estrepitoso, te vi caer muy mal… ven vamos a revi