CAPÍTULO 11.
—¿Qué haces aquí? —los ojos de Kim me miran como si me despreciara y de golpe me recorre un sudor frio por la espalda.
Creo que no ha sido buena idea.
Cuanto intento echarme hacia atrás él me caza de la mano y me ingresa a su departamento como si estuviéramos escondiéndonos de alguien.
—¡Sueltame Kim! —grito, furiosa y este lo hace una vez que logra ponerle segundo a la puerta.
Tiene el cabello más largo que de costumbre, se ha dejado crecer el vello del mentón y sus ojeras negras