Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando Paolo se presentó en su empresa, incluso antes de la hora acordada, Adriano se encontró sonriendo. Eso decía mucho de él como persona, era una pena que eso no haría desaparecer su castigo. Se aseguró de mostrarse serio cuando él atravesó las puertas.
—Buenos días, Adriano —saludó él con seriedad.
—Señor. En horarios de trabajo soy Señor Morelli para ti —dijo,







