Los lunes siempre son iguales para mí. Mi empresa programa una reunión por Zoom a las 9 a.m. para repasar los números de ventas de la semana anterior. La misma hora aburrida todas las semanas. Solo me levanto de la cama, me pongo la sudadera oversized que me llega justo debajo del culo, sin sujetador, sin bragas, con el pelo hecho un desastre como si hubiera perdido una pelea contra un tornado, y me siento en la mesa de la cocina con el móvil y el portátil.
La cámara solo capta desde las clavíc