Cap. 43.2
Lenaya, cruzándose de piernas y apoyando un codo en uno de los brazos del trono, se acomoda mostrando interés en las conclusiones de José. ─ A decir verdad, si los humanos no están poseídos, ni mucho menos corruptos, no se pueden tocar, disuadirlos tal vez, pero se está prohibido lastimarlos y no sentí corrupción en mis amigos ─ ¿Por qué no se pueden lastimar? ─ Son la creación de Dios, y hasta donde sé, Dios amó a su creación, a los seres humanos, más que a sus ángeles mismos que son perfectos
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