Cap. 29.2
Ambas lo miraban de forma expectante, Renata quería abrazarlo, compartir su carga, ella ya era su mujer y madre de su futuro hijo, pero no supo porqué no podía moverse, solo verlo cargar con tantos siglos de una venganza sin llevar a cabo, esperando el momento oportuno, hizo que sintiera su corazón como una pasa, su pecho encogiéndose de la pena, el Nefilim por fin dijo. ─ Ahora que sabes la verdad ─. Darién señalo con la barbilla, orden suficiente para que Aracne la desatara, Rosa se frot