Nancy se zafó del suave agarre del hombre y se giró para verlo y asegurarse que no se trataba de su imaginación haciendo de las suyas. En cuanto vio esa mirada entre azulada y verdosa y esa sonrisa tan encantadora, no aguantó más y saltó sobre él, abrazándolo con todas sus fuerzas mientras sentía la necesidad de echarse a llorar.
No comprendía lo que le sucedía y por qué estaba tan sentimental, pero verlo ante ella le generaba cientos de sentimientos encontrados.
Mason, por su parte, estrechó c