Capítulo 54: A flor de piel.
Sharon Foster.
La forma en la que Ahmed me miraba me dejaba sin aliento y no de una forma positiva, era en momentos como este me gustaría tener la capacidad de leer la mente para descubrir que estaba pasando por la retorcida cabecita de los locos que se atraviesan en mi camino.
No iba a negarlo, estaba asustada, es más “asustada” no sería la palabra correcta, estaba aterrorizada como nunca antes lo había estado y eso es mucho decir, teniendo en cuenta que mi vida ha sido una basura desde que tengo memoria.
— ¿Qué te parece si invito un par de amigos a jugar? — sentí que el aire en la habitación se tornó repentinamente más helado, mis alarmas se encendieron cuando escuché la puerta abrirse con un chirrido escalofriante. Mis ojos recorrieron de inmediato la oscuridad, intentando adivinar donde y que estarían haciendo mis nuevos verdugos.
Ahmed debió darse cuenta de mi escrutinio a juzgar por esa maldita sonrisa ladina que ahora aprecia imborrable de sus labios. De pronto la oscuridad se