Capítulo 54: A flor de piel.
Sharon Foster.
La forma en la que Ahmed me miraba me dejaba sin aliento y no de una forma positiva, era en momentos como este me gustaría tener la capacidad de leer la mente para descubrir que estaba pasando por la retorcida cabecita de los locos que se atraviesan en mi camino.
No iba a negarlo, estaba asustada, es más “asustada” no sería la palabra correcta, estaba aterrorizada como nunca antes lo había estado y eso es mucho decir, teniendo en cuenta que mi vida ha sido una basura desde que te