Capítulo 34: El desborde.
Sharon Foster.
El camino hacia la mansión fue corto o al menos yo lo sentí así.
Cuando Asdrúbal detuvo el auto frente a la puerta principal no me moví, me mantuve ahí, en completo silencio, observando la imponente fachada como si la mansión fuera un monstruo feroz listo para devorarme.
— ¿Señorita Sharon? — Asdrúbal me miro preocupado, abriendo la puerta del auto para mí y manteniendo sus ojos fijos en mí, esperando que saliera de mi letargo.
Respire profundo, armándome de valor para bajar el a