***ABEL***
Una tarde en familia y una noche fascinante.
Era de madrugada, la tenía en mi costado contemplándola dormir con la luz de la lámpara de mesa, agradeciendo al cielo como cada día y cada noche por ella; pero sobretodo agradeciendo que siguiera conmigo.
Escuché al bebé llorar y me levanté con cuidado de la cama para no despertarla. Lo tomé en brazos y fui a la cocina a prepararle la formula del tetero.
—Vamos pequeño tienes que comer —el bebé no quería el biberón—. Te entiendo, esos