***ABEL***
Dejamos al bebé y fuimos a un hotel cerca. Había comenzado a llover. ¿Que habría sido de ese pequeño si mi esposa no lo hubiera escuchado?
Pedimos comida y útiles de aseo a la habitación. Luego de reposar nos metimos a bañar. Dejamos que el agua tibia nos relajara de aquel día agotador.
Envueltos en las toallas, abrazados y escuchando el sonido de la lluvia contra la ventana, nos quedamos rendidos en la cama.
Nos despertamos con la luz del sol entrando por la habitación.
—Buenos