614. Dime que no sientes esto.
El deseo ya no es una chispa discreta dentro de mí; es un incendio que me recorre lenta y peligrosamente, como si cada pensamiento tuviera filo y temperatura, como si cada vez que lo miro algo en mi interior decidiera rendirse un poco más.
No debería quererlo así.
No después de todo.
Y sin embargo lo quiero.
Él está frente a mí, demasiado cerca, con esa mirada que no pide permiso y tampoco lo necesita. Hay tensión entre nosotros, pero no es frágil ni incómoda; es densa, eléctrica, cargada de al