A las 7 de la mañana, el barco atracó en las islas Maldivas y comenzó el desembarco de pasajeros. Novalee, permanecía sentada con los hombres armados a su alrededor y Arthur dormido todavía en su cuna.
-¡Ya falta poco para que la electricidad del barco deje de funcionar y entonces, saldremos! – Dijo Yuriv mirando a Novalee –
-¡Pensé que era usted un hombre de honor! – Dijo Novalee con una ceja levantada –
-¡Lamento decepcionarla! ¡No lo soy! – Dijo Yuriv con una media sonrisa –
-¡No es más que