Yuriv y el hombre que lo acompañaba, lograron ponerse de pie y con dificultad subieron las escaleras, para dirigirse al pasillo donde estaba el restaurante y corrieron hacia la barandilla, donde vieron a la mujer cual tarzán en la selva estirarse y pasarse a la parte delantera del barco amarrada de una manguera contra incendios. Comenzaron a disparar, pero la mujer se había escondico debajo de la terraza del barco y no la alcanzaban.
-¡Puta desgraciada! – Gritó Yuriv frustrado –
-¿Qué vamos a h