La mañana siguiente fue una de las más duras que había enfrentado en su vida, pues tenía que despedirse de su hijo, que sería llevado con Mike y Ángela. Al niño se le dijo que iría a un viaje con ellos para ver delfines y ballenas.
-Recuerda que debes portarte bien con los tíos Mike y Ángela cuando te lleven a ver los delfines – Dijo Novalee con el niño en brazos, prodigándolo de amor y besos –
-Sí, mami –
-¿Me lo prometes? – Preguntó Novalee sonriente –
-Te lo prometo, mami –
-¡Ese es mi niño!