-¿Ah sí? ¿Te estás refiriendo al caballo o a mí? – Preguntó Grayson –
-Esto no ocurre normalmente, sino cuando hay un caballo que es muy especial. Con dones muy especiales, que lo hacen sobresalir, por lo que hay que dedicarle una atención más especial para que logre controlar sus ímpetus y salgan a flote sus más finas destrezas. Éste por ejemplo, es un líder. Brinca la cerca, porque no acepta ni obedece leyes impuestas de ningún tipo.
-¿Y cómo haces en ese caso? – Dijo Grayson –
-Demostrándole