Después de buscar mil formas para encontrarnos con Dalia y su amiga, no queda otra que llamarla e invitarla. – Al mismo bar de siempre – Bien vamos.
Llamo a Dalia y esta al principio se extraña de mi llamada, peor sé como convencerla y pronto ya su voz está más relajada – No te entiendo Daniel, tú sabes que no me guata que me trates mal, una vez lo hiciste y prometiste que nunca más, además no entiendo tu molestia conmigo.
- Dalia, cariño disculpa, sabes que he estado un poco estresado este úl