Lo que le respondió fue un silencio interminable.
La persona que secuestró a Tammy parecía no querer nada de Avery. Si no fuera así, no guardaría silencio.
Avery miró a los hombres emocionados e inquietos del video. Eran como una manada de lobos que se acercaban a Tammy. Avery sentía el cuero cabelludo entumecido. La sangre le hervía. Su cuerpo temblaba incontrolablemente.
Una sensación de desesperación al borde de la muerte la abrumaba. ¡Era como si alguien la estuviera apuñalando con un cuc