Las puertas del Rolls-Royce negro se cerraron con llave.
Avery estaba sentada en el coche llena de arrepentimiento.
No debía de haber estado del todo despierta cuando había entrado en el coche aquella mañana.
Para cuando había subido, las puertas ya estaban cerradas.
¿Qué significaba esto?
¿Era un secuestro?
“¿Qué quieres, Elliot?”, preguntó Avery mientras miraba furiosamente a Elliot con las cejas fruncidas.
¿No era el día de su compromiso?
¿De dónde sacaba tiempo para ir a verla?
“¿Co