"Ja, ja. Es imposible que nos molestes". Avery notó que Shelly estaba menos recelosa, así que preguntó: "He escuchado que trabajas en una cafetería. ¿En qué cafetería trabajas? Mi hija pequeña es muy amante de los dulces, así que quiero comprarle algo".
Tras pensárselo un momento, Shelly asintió. "Tía Avery, la cafetería abrió hace poco, así que no estoy segura de que los postres sean de su gusto".
"¿Es tuya?". Avery se sorprendió ligeramente.
"No. Mi amiga invirtió en ella y yo la administro