Irene sabía que Lucas podía ser muy testarudo y aceptó su oferta con una sonrisa.
"Aún no sé lo que quiero, así que vamos a dar una vuelta". Lo tomó de la mano y caminó hacia el mercado nocturno, donde había más gente.
Para evitar problemas, Irene llevaba una máscara que solo mostraba sus ojos.
Lucas se había perdido en esos ojos muchas veces, y pensó: ‘Si no tuviera esa cicatriz en la cara, tal vez alguien ya la habría adoptado y no tendría que llevar una vida tan miserable’.
Pronto, Irene