"Cariño, ¿vas a regañarla? No le grites. No me quejo de ella. Debe de estar harta de verme todos los días". Elliot defendió a Layla.
"¿Cómo se te ocurre? Ya está muy grande, ¿cómo iba a regañarla por algo tan insignificante?". Avery no pudo evitar sonreír. "¡Pásale el teléfono!".
Elliot seguía preocupado. Preguntó: "¿Qué piensas decirle?".
"Solo voy a pedirle que se preocupe más por su papá. ¿Por qué no puedo decirle eso?", preguntó Avery.
"Claro que puedes. Tú sigues siendo la que más se pr