"¿Dónde está mi regalo?". La voz ronca de Elliot resonó.
Su voz sonaba tenue pero penetrante. Esas tres palabras conmocionaron a Avery.
"¿Por qué me has mentido?". Elliot miró con frialdad el rostro con expresión aturdida de Avery.
No es que no pudiera soportar que ella lo dejara de lado para ir al hospital a cuidar de Adrian, sino que se trataba más bien de la condición de que fuera sincera con él.
"Lo siento, Elliot", Avery respiró hondo. Intentó extender la mano una vez más y le agarró el