Capítulo seis: Tristeza.
Nunca me gustaron las despedidas, sentía que era el inicio de largos días de agonía, no saber por tiempo indefinido de alguien importante, el que se tratara de una muerte lo hacía más doloroso. Jamás volvería a ver a mi madre, ni siquiera podría conocer a mi bebé o compartir momentos que estoy segura ella hubiera deseado.
Mi mente continuaba en otro lugar diferente al que estaba, ignoraba las palabras de el sacerdote o los rezos de personas que lamentaban tal acontecimiento, nunca fui devota per