Mundo de ficçãoIniciar sessãoAquella mañana se perfilaba hermosa. Mónica había amanecido de buen humor. Se despidió de su esposo, quien por encontrarse de vacaciones se quedó recostado. Salió de su casa con la misión de llevar a su menor hijo a la casa hogar donde lo cuidaban y continuar de allí para su trabajo, sin embargo se tuvo que devolver al darse cuenta que había olvidado las llaves de la oficina. Su esposo, entre risas y bromas, la volvió a despedir con otro beso







