La puerta de la habitación se abrió de espacio, Isabella giro la cabeza y vio a la persona que asomaba la cabeza de forma tímida
-¿puedo pasar?
La voz del pequeño Tommy era tímida y temblorosa, ella le abrió los brazos y él corrió abrazarla llorando
-lo siento mucho Isa esto es mi culpa
El niño la sujetaba del cuello mientras sus lágrimas caían sobre su cabello humedeciendo
-nada de esto es tu culpa Tommy
Respondió Isabella de forma mecánica mientras frotaba su espalda
-si lo es, si no hubiese p