Por Alex
Mirandola sentada en la mesa tan enojada me da gracia e intento no reír por las miradas asesinas que le da a Damián, mientras el nombrado intenta no levantar la cabeza y solo concentrarse en su plato. Fernando se encuentra tan tentado como yo y la hace preguntas para ver si logra hacerlo levantar la cabeza con burla.
Ella esquiva mi mirada, pero sé que no le soy indiferente, su respiración se agita cuando me aproximo y el color de sus mejillas la delatan. Como puede ser tan inocente y