Mundo ficciónIniciar sesiónAsustado, Gio despertó de golpe y, alumbrando con la lámpara de su celular, distinguió a Fernando moviéndose graciosamente mientras maullaba de dolor. Se levantó de la cama y se dirigió al apagador para prender la luz. Al ver que había muchos puntitos en el piso, dijo: “¡Maldición, hormigas!”. Corrió a cargar al minino y lo puso sobre su cama; le dio pequeñas palmadas, como si estuviera cubierto de polvo, para quitarle las hormigas. Lo hizo un par de veces y luego revisó el cuerpo del gatito;







