Mundo ficciónIniciar sesiónEntré por la puerta principal de la mansión, con los músculos adoloridos y la piel chorreando sudor. Acababa de terminar un brutal entrenamiento de dos horas en el gimnasio, pero el agotamiento no calmó en absoluto el fuego en mi sangre. Mi testosterona estaba a tope y mis shorts grises de gimnasio se tensaban contra la erección dura como una roca que había estado combatiendo todo el día.
Y todo era por culpa







