Mundo ficciónIniciar sesiónA muchas personas le suceden cosas a las cuales no se les encuentra explicación. Cosas que otras no pueden ni siquiera imaginarse. Son n hechos que les marca la vida para siempre. Sus historias, contadas por ellos y por los propios testigos, parecieran producto de la imaginación, sin embargo no lo son. En esta obra se narran algunos de estos hechos. Se han cambiado, para su protección, los nombres de las personas y de algunos lugares involucrados. Una de estas historias (La Mujer de La Bolsa) fue premiada en un concurso literario. Espero sean de su más completo agrado.
Leer más¿Cómo llegamos hasta aquí?
Todos observamos la vida a través de una ventana: La ventana de nuestros conocimientos. Esta nos hace ver y sentir en una forma singular los mundos en que vivimos: el físico, mental, y espiritual. Estos están influenciados por nuestras experiencias conscientes e inconscientes. Es decir que, además de lo que vemos, escuchamos, pensamos y sentimos, existe, tengamos noción o no, otros estados inconscientes y/o de parcial consciencia en que se nos manifiestan videncias, clarividencias, clariaudiencias y otras formas para percibir un mundo sutil que se conjuga con nuestras experiencias conscientes. Es el caso de algunos sueños que son transpolarizaciones, viajes astrales, desdoblamientos y otras formas sensoriales de percibir lo que no es común para la mayoría de las personas y por ello difícil de explicar.
Al mismo tiempo, nuestra experiencia consciente, también va a estar influenciada por las experiencias ajenas que nos son transmitidas a través de las distintas formas en que no son comunicadas, constituyéndose en una continua construcción de realidades, por lo general subjetivas, que nos hacen asumir actitudes ante las diversas circunstancias de la vida y nos otorga una forma individual de interpretarla, incidiendo de manera definitiva en nuestras decisiones.
En este sentido, derivado en ocasiones de las experiencias narradas por sus actores, coautores y testigos presenciales y referenciales relativos a un mismo hecho, y por otros que forman parte de la experiencia personal del autor, a continuación se nos presenta un compendio de cuentos y relatos con la denominación: “Crónicas de lo Cotidiano” donde encontraremos lo que para algunos serían nada más que fantasías, incluso imaginaciones, o alucinaciones, indistintamente a que se le presenten a las personas durante las horas del día o de la noche. Por ello, el subtítulo: “Fantasías del día y de la noche”. Yo considero que estos son hechos reales por las experiencias vividas por mí, como también lo son para aquellos quienes me contaron sus experiencias aquí relatadas y para aquellos que han vivido experiencias muy similares.
LA MUJER SIN ROSTROMi hermano Néstor, junto con unos amigos suyos, armaron una miniteca para amenizar las fiestas, a la cual le pusieron por nombre “Las Brujas”. Fue la época en que fuimos invadidos por la música rock y los estilos de bailesprovenientes de los Estados Unidos de Norteamérica.Los sábados, cuando no le salía contrato de alquiler a la miniteca, la ponían a sonar en la casa de cualquiera de ellos. Cobraban cinco bolívares para entrar y los que no teníamos la edad ni el dinero para pagar la entrada, debíamos valernos de ciertas astucias para entrar a bailar, o esperar hasta determinadahora en que la entrada era libre. Por lo general eso ocurría después de las once o doce de la noche.Eran los años ochenta, mi época de adolescencia y quería estar a la moda. Por aquellos tiempos, me parecía que en todos los barrios de Caracas, los grupos de jóvenes solían ir de un sector a otro, de una fiesta a otra, sin m
LA CINTACuando el Chaure emitió su tétrico canto, alzó su mirada y la copa resbaló de su mano rompiéndose. Aterrorizado caminó hasta el columpio en el patio, que ya no sería mecido por la niña de la casa.Había sido un día inusualmente lluvioso, como aquel, de diez años atrás, cuando había maldecido porque su mujer había parido una niña en vez de un varón, la misma noche en que murió de cáncer su padre. Todo eso fue en el hospital general de Carúpano.Por un tiempo la aborreció y hoy la amaba tanto como a su vida. Era la niña de sus ojos y ahora estaba convaleciente, le decían de un mal. Quizás era su castigo por blasfemo. Así que le rogaba a los santos, a las tres divinas potencias, a la corte africana, a la corte india y a la corte vikinga para que le alejaran el daño y devolvieran la salud a su pequeña.Acababan de regresar del clínico universitario, donde los médicos, vistos los exámenes seriados no daban con la causa
EL LIBROSabía que algo había cambiado desde que comencé a escribir aquel libro. En los primeros días comencé a percibir una especie de cosquilleo u hormigueo por diferentes partes del cuerpo y de vez en cuando me sacudía uno que otro escalofrío.AAlprincipio pensé que se trataba de la emoción de una nueva novela o quizás era el tema que ahora estaba desarrollando. En fin, no le quise dar mayor importancia, pero a medida en que estas sensaciones se sucedían, sentí la necesidad de comunicárselo a mi esposa y a la mayor de mis hijas.A medida en que fueron transcurriendo los días, la sensación de hormigueo se fue haciendo más intenso. De hecho, se concentraba un poco más arriba de mis tobillos, en los brazos y en la cara, entre el labio superior y las fosas nasales. A medida que iba escribiendo comenzó a surgir una especie de escozor a la altura de la nuca y de cansancio a la altura de la parte posterior del cuello y sobre los hombros. En algunas o
EL DUENDE DE LA PASARELAAquella mañana de Marzo, la Señora Adela se despertó sobresaltada. Arqueando el cuerpo para incorporarse de la cama en un medio giro hacia la mesita de noche donde observó el reloj despertador. Faltaban diez minutos para las cuatro. Consintió en que aún no había repicado, pero tampoco supo definir qué la despertó, rque np recordaba haber tenido ningún sueño.Se relajó y dejó caer su cuerpo de nuevo en la cama, restregando su nuca contra la almohada. Así se estuvo por breves minutos. Quizás cinco, tal vez diez, mientras la asaltaban los pensamientos del día poniéndola al tantode la realidad actual. Dejó divagar su mente dejando desfilar ideas no relacionadas entre sí, sin detenerse en ninguna, hasta que en un momento cayó en cuenta de que Omar convalecí
Último capítulo