Capítulo 33. Por favor, resiste.
Voy directo a la casa de Juan, necesito sus abrazos, su calor. No quiero derrumbarme sola. Aunque eso tendrá que esperar, por la hora Juan debe estar trabajando.
Por eso me sorprendo cuando veo su camioneta estacionada y él esperando recostado de ella.
—Pelirroja.
Solo eso me dice.
Yo termino en sus brazos, llorando con un sentimiento profundo de ira e impotencia, ¿Cómo puede existir personas así? ¿Cómo?
No sé si pasan minutos, no sé si pasan horas, solo sé que me quedo en sus brazos y me e