Agnes:
Había entrado furioso a su despacho, así que había ido corriendo detrás de él, podía oír cómo gritaba, maldecía y tiraba cosas, Cleo y Martin estaban fuera de la puerta preocupados más que asustados, y los entendía, él podía hacerse daño sin querer.
Tras suspirar unas cuantas veces y sin pedir permiso, me decido a entrar, lo primero que veo es a él de rodillas cerca de la chimenea, había libros, documentos y figuras tiradas por todos lados.
Estaba muy quieto sujetando su cabello, parecía