Todos fuimos a descansar después de la conversación tan larga e intensa que tuvimos, Lupe le subió la cena al abuelo y a Aldo, yo me preparé un té de los mágicos de lavanda y le escribí a Chris prometiéndole que le llamaría por la mañana, me dispuse a dormir.
A la mañana siguiente nos reunimos a desayunar como ha sido desde que estamos aquí – Mija, muchacho, no es que los corra, pero sé que ambos deben tener cosas que hacer u otros lugares a donde ir, así que siéntanse en libertad de hacerlo…-