Capítulo 58. La profecía
Gerald la hizo ponerse de pie y la besó, poco a poco la desnudó y entre beso y beso iba diciendo:
—Lo que yo siento por ti, las ansias que siento, son abominables, un lobo nunca debería sentir nada parecido a lo que sentimos.
—Que importa lo que sentimos, que importa lo que hagamos, marchémonos juntos de este mundo de ser necesario, solo quiero que te dejes llevar, sentir que te entregas sin miedo, no quiero sentir tu rechazo y repudio.
Los besos se hicieron exigentes y Gereald que ya