Lautaro había recibido el alta médica con los mejores pronósticos. Si todo salía como los médicos tenían proyectado en un mes, podría paulatinamente ir retomando sus tareas habituales. Julieta rogaba que así fuera, tenía la esperanza que cuando su esposo pudiera nuevamente tomar el control de los negocios, Nick se largara de aquel lugar y dejara a su hija en paz y que todo volviera a su cauce.
Pobre Julieta, tan ilusa como siempre.
En cambio, su esposo por primera vez en su vida parecía muy