Lucia
Me observo en el espejo, pero no me reconozco.
Las luces de la habitación iluminan cada faceta de mi rostro, resaltando el maquillaje impecable que las estilistas han aplicado con precisión milimétrica. Mi cabello cae en ondas suaves sobre mis hombros, y el vestido negro entallado que llevo puesto se ajusta a mi cuerpo con una elegancia intimidante. No soy la misma mujer que llegó a esta casa. No soy la misma que huyó de Italia. No soy la misma que dependía de Dante Morelli. Ahora, soy