El plan ha cambiado.
Hace apenas unos días le pedí a mi padre que rechazara cualquier tipo de contacto con Vitelli, que lo sacara de su radar porque no era alguien con quien debíamos mezclarnos. Pero ahora, sentada frente a él en su despacho, me doy cuenta de que quizás cometí un error.
—Quiero que hables con Vitelli.
Dimitri alza una ceja, cruzando los brazos sobre su pecho con su expresión pétrea.
—¿Cómo dices?
—Solo escuchame, he estado pensando mucho en esto y creo que me he equivocado —resp