En el centro del Monte de Ocuo, se formó una gran masa de nubes de plomo que prácticamente no tenían límites, cubriendo por completo un área de varias decenas de kilómetros.
Dentro de estas grandes nubes de plomo, se escuchaban truenos y relámpagos constantes, como si fuera un gran desastre natural.
Bajo estas nubes de plomo, debía encontrarse Valle de la Muerte.
Hilario dijo: —Ahorremos energía espiritual y vayamos despacio.
Todos obedecieron al instante y comenzaron a disminuir la velocidad, a