En el suelo, de repente, se iluminó un círculo mágico de varios metros de diámetro.
Numerosos glifos aparecieron en el círculo, formando así líneas entrecruzadas que tejían patrones extraños. Luego, en el centro, se encendió una gran llama de un blanco muy pálido.
Tan pronto como apareció esta llama, liberó un aliento aterrador.
El dragón de fuego, al mirar la llama, sintió al instante que su propia alma estaba ardiendo.
Muy sorprendido, el dragón de fuego rápidamente giró la cabeza, escondiéndo