Dos hombres muy bien vestidos con trajes y auriculares, se pararon en la puerta, frente a un letrero que advertía la prohibición de entrada. Simón y Miguel, al ver esto desde lejos, decidieron no acercarse y subieron directo al piso 13.
—¿Qué hacemos? — La presencia misteriosa de Daniel hacía que Miguel estuviera cada vez más nervioso. Simón también percibió algo muy inusual.
—La seguridad de Daniel siempre fue estricta y no hubo problemas, pero el mayor problema era el lugar. Por lo general, lo