—Jajaja, rio a carcajadas Simón, y lentamente dijo: —¿Hablas en serio? ¿Qué puedes hacerme?
En ese momento, Darío intervino en tono serio: —¿Cómo te atreves a ser tan arrogante frente al jefe de mi familia?
—¿Ya olvidaste la lección de hace un rato? Simón miró fijamente a Darío, quien inmediatamente retrocedió, claramente afectado por el recuerdo de lo sucedido.
Simón soltó una risa burlona, y Elio, furioso, exclamó: —Hombre, nunca había visto a alguien tan presumido como tú.
—¿Ah sí? Pues hoy y