En ese momento, Leo suspiró sin más remedio y dijo: —Siéntate, deja ya de hablar.
Leo no quería que su hijo hiciera más el ridículo, así que le pidió que se sentara y se callara.
Chris estaba visiblemente molesto, pero tampoco podía decir mucho más. Así que, con Simón y Julie, se sentó junto a su padre.
En ese momento, Leo se dirigió al anciano y dijo: —El muchacho no tiene nada de sentido común, habla sin ton ni son, por favor, no lo tome en cuenta.
El anciano no era ni más ni menos que Alejand