Eleuterio refunfuñó con gran desprecio, se lanzó hacia la multitud y, usando puños y patadas, en pocos minutos dejó a esos hombres tendidos por completo en el suelo, gimiendo de dolor.
El hombre se quedó boquiabierto, mirando fijamente a Eleuterio con una expresión de confusión total.
Eleuterio se acercó a él, maldiciendo: —Maldición, ni siquiera puedo disfrutar de una comida tranquila. Voy a golpearte hasta desfigurarte por completo.
Viendo a Eleuterio, feroz y malévolo, el hombre claramente en