Por la tarde, en la azotea, Simón observaba el horizonte. En ese momento, Isolde se le acercó y preguntó: —Simón, ¿qué estás mirando?
Simón respondió: —Han sido días tranquilos, y estoy pensando que, ya que los asesinos del grupo Fuente Verde no han venido a buscarme, tal vez hayan ido tras Baelor.
Isolde frunció el ceño y dijo: —Incluso si van por Baelor, no hay nada que tú puedas hacer, y tampoco nadie más.
—Sí, tienes razón.
Justo entonces, el celular de Simón comenzó a sonar; sorprendentemen